In Articulos comentados

Dra. Martha López Sanclemente, miembro del grupo de jóvenes expertos de la AEEM

  1. Enero 2022 (Vol. 29, N1. P16-22)

HANDGRIP STRENGTH, DYNAPENIA, AND RELATED FACTORS IN POSTMENOPAUSAL WOMEN. García Alfaro Pascual, García Sandra, Rodríguez Ignacio, López Pérez-López Faustino.

El término dinapenia es la pérdida de la fuerza muscular relacionada con la edad, no causada por enfermedades musculares ni neurológicas, siendo el principal indicador del desarrollo de sarcopenia o pérdida de masa muscular y a su vez un factor predictor de deterioro funcional en adultos mayores. Actualmente la evidencia sugiere que la pérdida de función muscular, la pérdida de masa muscular y la pérdida de fuerza osteomuscular en la mujer, están altamente asociadas con la disminución de estrógenos durante la menopausia y pueden ser una causa de fragilidad y debilidad durante la postmenopausia, siendo en ocasiones predictivas de resultados negativos para la salud.

La fuerza de agarre manual o fuerza de prensión de la mano dominante (Handgrip Strenght-HGS) medida con un dinamómetro, se ha recomendado ampliamente como una medida válida de la fuerza muscular y es un marcador de aparición de sarcopenia y dinapenia. Además, se ha demostrado en algunos estudios que un bajo HGS puede ser un predictor de baja calidad de vida y de mortalidad por todas las causas entre ellas mortalidad de tipo cardiovascular.  En cuanto a la salud ósea de las mujeres, hay una relación entre fuerza muscular y fuerza ósea, con lo cual un bajo HGS puede estar correlacionado con menor densidad mineral ósea y es un factor de riesgo para osteoporosis después de la menopausia.

En el presente estudio, tuvieron como objetivo evaluar la prevalencia de dinapenia y los factores relacionados con la baja fuerza de prensión de la mano dominante (HGS) en mujeres posmenopáusicas. Para ello realizaron un diseño de corte transversal en el cual participaron mujeres que tenían su chequeo ginecológico periódico en el departamento de Ginecología del Hospital Universitario Dexeus Mujer de Barcelona entre los meses de marzo de 2019 a marzo de 2020. Los criterios de exclusión comprendían: edad de la menopausia menor a 45 años, antecedente de menopausia quirúrgica, tratamiento con terapia hormonal de la menopausia, presencia de enfermedad cardiovascular, hepática o renal, historia de cáncer o discapacidad física. Finalmente se incluyeron 249 mujeres entre 50 y 84 años, en las cuales se analizaron las siguientes variables: edad, edad de la menopausia, tabaquismo, HGS medido con dinamómetro digital, índice de masa corporal y adiposidad evaluada por bioimpedancia. El nivel de actividad física se evaluó mediante el Cuestionario Internacional de Actividad Física. La densidad mineral ósea se informó mediante T-score y se midieron los parámetros bioquímicos sanguíneos (niveles de calcio, fósforo, vitamina D y paratohormona).

 

El diagnóstico de dinapenia se establecía cuando la fuerza de la mano dominante HGS era <20 kg, según el punto de corte recomendado por el consenso del Grupo Europeo de Trabajo en Sarcopenia en Personas Mayores.

En cuánto a los resultados, encontraron que el 31,3% de las mujeres evaluadas presentaban dinapenia, y aquellas mayores de 65 años presentaban menor HGS (P < 0,001). La edad de la menopausia también se asoció con los valores de HGS, y aquellos con menopausia a edad menor de 51 años mostraron menor HGS (P = 0,005). Asimismo, el contenido de grasa ≥ 40% y la osteopenia/osteoporosis también se relacionaron con una menor fuerza (P < 0,001). No hubo diferencias estadísticamente significativas entre HGS con respecto al índice de masa corporal, el tabaquismo y los niveles plasmáticos de vitamina D. Las mujeres con baja actividad física tenían menor HGS que aquellas con actividad física moderada-alta (P = 0.027). Un modelo de regresión logística utilizando el Criterio de información de Akaike (AIC), mostró que por cada año de edad y por cada 1% de adiposidad, las mujeres tenían más probabilidad de tener dinapenia con odd ratio (OR): 1,09; 95% e intervalo de confianza (IC): 1,04 a 1,14 y OR: 1,06; IC del 95%: 1,00 a 1,13, respectivamente. Por el contrario, las mujeres con una puntuación de T-score más alta en el cuello femoral y mejor densidad mineral ósea, tenían menos probabilidades de tener dinapenia (OR: 0,53; IC del 95 %: 0,35-0,78).

Dentro de las fortalezas del estudio, se encuentra en primer lugar el tamaño de muestra relativamente grande de mujeres posmenopáusicas. Además, las mediciones de DMO se realizaron con el mismo densitómetro al que sea realizaba un control de calidad diario. Las determinaciones bioquímicas se midieron en el mismo laboratorio con controles de calidad establecidos. El estudio tiene también ciertas limitaciones, incluyendo su diseño transversal y el uso de una sola técnica para evaluar la función muscular.

Se pudo concluir que la HGS se asocia con la edad de la menopausia, la densidad mineral ósea y la adiposidad ajustada por edad. La edad y la adiposidad se asociaron significativamente con un mayor riesgo de dinapenia, mientras que las mujeres con mejor densidad ósea y una T- score más alta en el cuello femoral tenían menos probabilidades de tener dinapenia. Con lo cual podemos ver que la medida del HGS es una herramienta útil, práctica y de bajo costo, que nos sirve para predecir alteraciones de la fragilidad general y otras consecuencias en la salud de las mujeres postmenopáusicas y debería ser implementada como medida de rutina en las consultas de ginecología y de atención primaria.

Este estudio ha sido de tal relevancia a nivel científico, que ha sido merecedor de una Editorial en la misma revista, realizada por el Dr. Rafael Sánchez-Borrego, el cual nos introduce en el tema y nos explica los aspectos más importantes acerca del HGS y su valor como medida del estado de salud de la mujer. (Sánchez-Borrego R; Menopause. Enero 2022; Vol.29, N1. P 3-5).

Necesitamos de futuras investigaciones para determinar cómo las mujeres con dinapenia pueden mejorar su pronóstico de vida e incluso esclarecer el papel que podría jugar la terapia hormonal de la menopausia y la vitamina D en su mejoría.

 

  1. International Urogynecology Journal. Enero 2022 (Vol 33:53–64)

MICROABLATIVE RADIOFREQUENCY VERSUS PELVIC FLOOR MUSCLE TRAINING FOR STRESS URINARY INCONTINENCE: A RANDOMIZED CONTROLLED TRIAL.

Slongo H, Lunardi A, Riccetto C, Machado H, Juliato C

El envejecimiento y la disminución de estrógenos que experimentan las mujeres después de la menopausia, son los principales factores asociados a la aparición de síntomas urogenitales en esta etapa de la vida, entre ellos la incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE). El tratamiento de primera línea para la IUE es el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico (EMSP), que presenta tasas de mejora entre 56 y 70% y a pesar de su bajo costo y facilidad de acceso, la realización de ejercicios de suelo pélvico presenta tasas reducidas de adherencia y aquellas mujeres que siguen empeorando su sintomatología o no tienen una mejora suficiente después del EMSP no tienen otras opciones que la cirugía.

La radiofrecuencia (RF) y el láser son tecnologías basadas en energía, ya utilizadas ampliamente por dermatólogos para el rejuvenecimiento facial, corporal y el tratamiento de las estrías, que actualmente se están estudiando como posibles tratamientos alternativos para el síndrome genitourinario de la menopausia (SGM). En contraste con el láser, que transmite energía a través de la luz, la RF funciona a través de ondas de radiofrecuencia en Hertz (Hz). Esta energía se transforma en energía cinética generando energía térmica, aumentando así la proporción de músculo liso y tejido conectivo como resultado de la neocolagénesis y estimulando la neovascularización, mejorando la lubricación natural. Una de las teorías a favor de los dispositivos energéticos en el tratamiento de la IUE es el fortalecimiento de las vías suburetral y soporte pubocervical, lo que disminuye la movilidad uretral.

El objetivo de este estudio fue comparar el efecto de la radiofrecuencia microablativa fraccionada RF y el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico (EMSP) con la combinación de ambas terapias (RF + EMSP) en la IUE y en el síndrome genitourinario (GSM). Para ello se realizó un ensayo clínico aleatorizado de tres brazos que incluyó mujeres climatéricas entre 45-65 años con IUE que acudieron al servicio de ginecología del Hospital Universitario Campinas de Brasil entre agosto de 2019 a mayo de 2020. Los criterios de inclusión eran mujeres en este periodo de edad con síntomas de IUE o incontinencia urinaria mixta con predominio de estrés según los criterios de la Sociedad Internacional de Continencia. Los criterios de exclusión fueron: presencia de prolapso genital en estadio III y IV basado en la cuantificación de prolapso de órgano pélvico (POP-Q), antecedente cirugía de prolapso anterior o incontinencia urinaria, EMSP en los últimos 12 meses, uso de estrógenos vaginales en los últimos 6 meses, terapia hormonal sistémica en los últimos 6 meses, ausencia de contracción de la musculatura del suelo pélvico según la escala modificada de Oxford, uso de marcapasos, cardiopatías o enfermedades metabólicas, déficit cognitivo, trastornos neurológicos periféricos o centrales, presencia de cáncer o displasia cervical, y presencia de infección activa del tracto urinario.

 

Finalmente se incluyeron 117 mujeres que se dividieron en 3 grupos. En el grupo 1 el tratamiento consistió en una sesión mensual de RF durante 3 meses, la cual se realizaba utilizando un dispositivo de RF microablativo (Dispositivo táctil Wavetronic 6000, Sistema Megapulse HF FRAXX), en el grupo 2 se realizaron sesiones semanales de EMSP durante 12 semanas, cada una de 60 minutos de duración, las cuales se ejecutaron en grupos y acompañados de un fisioterapeuta experimentado en suelo pélvico; en el grupo 3 se realizó RF + EMSP simultáneamente. Las evaluaciones al inicio y 30 días después del final de la terapia se realizaron mediante cuestionarios validados y escalas para mirar la función urinaria, vaginal y sexual y además se realizó citología para mirar el trofismo vaginal.

En cuánto a los resultados, las puntuaciones de las pruebas de función urinaria mejoraron significativamente en los tres grupos después del tratamiento (p < 0,001) con una mayor mejoría en el grupo de RF + EMSP (p = 0,002). En cuánto a los resultados de la prueba del pañal fueron iguales en los tres grupos, disminuyendo significativamente la pérdida de orina, pero sin diferencias entre ellos. Los síntomas vaginales mostraron una mejoría significativa en el grupo de RF (p < 0,007) y la laxitud vaginal mostró una mejoría similar en los tres grupos (p = 0,323). La puntuación del índice de salud vaginal y las puntuaciones de sequedad vaginal, obtuvieron una mejoría significativa en los grupos RF y RF + EMSP en comparación con el grupo de EMPS. La función sexual mejoró significativamente en RF y EMSP. Respecto a los eventos adversos sólo ocurrió un caso en una participante posterior a la tercera sesión de RF, la cual experimentó ardor leve, hiperemia y dispareunia, pero estos síntomas se resolvieron espontáneamente y la mujer informó que se sentía satisfecha al final del tratamiento con RF.

Se pudo concluir que la asociación entre RF y EMSP mostró una mejoría significativa en los síntomas de IUE. Los síntomas vaginales y la sequedad mostraron mayor mejoría en el tratamiento RF y la laxitud vaginal mostró similar mejoría en los tres grupos. La combinación de RF y EMSP en la función sexual no mostró beneficios superiores a los alcanzado por las terapias individuales.

La principal fortaleza de este estudio es que es el primer ensayo clínico que se realiza utilizando la RF para el tratamiento de la IUE en comparación con la primera línea tratamiento (EMSP) con resultados validados y es el primero en evaluar la combinación de tratamientos de RF y EMSP. Este estudio también permitió valorar la efectividad de la RF microablativa para mejorar algunos síntomas del SGM como la sequedad vaginal y la dispareunia, con relativa seguridad ya que solo se presentó un evento adverso. La principal limitación del estudio fue su seguimiento a corto plazo y además la utilización de solo un tipo de RF. Por lo tanto, se necesitan más estudios de seguimiento a largo plazo para poder corroborar estos hallazgos, confirmar su seguridad y para poder determinar si vale la pena el costo que tiene la utilización de este tipo de energías en comparación con el tratamiento habitual de primera línea para la IUE y también con la realización de cirugía en casos de mayor severidad.

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