In Articulos comentados

ARTÍCULOS COMENTADOS AEEM DICIEMBRE 2019

Paula Muñoz Oreña, miembro del grupo de trabajo de jóvenes.

 Maturitas, vol 130

 

Association between menopausal symptoms and relationship distress. (Kling MJ, Kelly M, Rullo J et al. Maturitas 130 (2019): 1-5)

 

Es importante conocer los factores que pueden influir en la aparición de síntomas en la menopausia, así como saber cómo dichos síntomas pueden afectar a la calidad de vida de las mujeres.

Se realizó un análisis retrospectivo de los datos obtenidos mediante cuestionarios completados por 1884 mujeres entre 40 y 65 años en la Mayo Clinic Women´s Health Cllinic. Dichos cuestionarios contemplaban la severidad de los síntomas menopáusicos y su impacto en la calidad de vida de la mujer (recogida mediante el Menopause Rting Scale, MRS), así como la satisfacción de la mujer con su relación de pareja (mediante el Kansas Marital Satisfaction Scale, KMSS).

Se recogieron también datos demográficos de las participantes, incluyendo: nivel educativo, estado civil, situación laboral, raza/etnia y antecedentes de depresión o ansiedad.

Al analizar los datos se vio que la mayoría de las mujeres participantes eran blancas (95%), estaban casadas (90%), tenían trabajo (66%) y un nivel educativo alto (58%).

En total un 19% de las mujeres declararon sufrir síntomas menopáusicos intensos o muy intensos.

Comparando los datos de mujeres con y sin problemas de pareja, estas últimas mostraban de forma estadísticamente significativa menor sintomatología climatérica, especialmente en la esfera psicológica.

El 44% de las mujeres estaban tomando algún tratamiento que puede tener efecto sobre los síntomas menopáusicos (TH, ISRS, gabapentina, testosterona, progesterona); no se observaron diferencias significativas en cuanto a problemas de pareja entre las mujeres con o sin tratamiento.

Dado que se trata de un estudio transversal no es posible determinar cuál es la dirección de la relación: una mejor relación de pareja ayuda a paliar los síntomas climatéricos o bien sufrir menor sintomatología hace que la relación de pareja sea mejor.

Por otro lado, la homogeneidad de la muestra hace que los resultados sean poco extrapolabais a la población general.

 

Ages at menarche and menopause, and mortality among postmenopausal women. (Zhang X, Liu L, Song F et al. Maturitas 130 (2019): 50-56.

 

Las variaciones en la edad de menarquia y de menopausia suponen una modificación en la exposición total a estrógenos circulantes durante la vida reproductiva.

Se emplearon datos de un estudio prospectivo, controlado y aleatorizado de tests de screening para cáncer de próstata, pulmón, colon y ovario (PLCO) llevado a cabo en EEUU, incluyéndose en este análisis un total de 75359 mujeres a las que se siguió durante trece años.

La mayoría de ellas tuvieron su primera regla a los 12-13 años (54%) y la última a los 45-54 años (60%). Un 20% de las mujeres tuvo la menarquia antes de los 11 años y el 29% la menopausia antes de los 44 años. En combinación el 6.8% de las mujeres tuvo tanto menarquia como menopausia temprana.

La edad de la menarquia se asoció significativamente con mortalidad por todas las causas y mortalidad por cáncer, aunque no con muerte cardiovascular o por tumores femeninos (considerando como tales: mama, cérvix, endometrio, ovario y vagina). Comparadas con mujeres con menarquia a los 12-13 años, las mujeres con menarquia temprana mostraron un 11% más riesgo de muerte por edad las causas y por cáncer.

La edad de menopausia se asoció de forma significativa con muerte por todas las causas, cardiovascular y cáncer femenino, aunque no con mortalidad por cáncer en general: las mujeres con menopausia temprana tuvieron  un 11% más de riesgo de mortalidad por todas las causas y un 14% más por causa cardiovascular respecto de las mujeres con menopausia a las 45-54 años. Sin embargo, para los cánceres femeninos la menopausia temprana tiende a tener una menor mortalidad.

La combinación de menarquia temprana y menopausia temprana se asoció significativamente con mayor riesgo por todas las causas y cardiovascular mientras que la combinación de menarquia y menopausia tardías se asoció con menor riesgo, siendo este grupo de mujeres el que mostró menor riesgo por todas las causas.

Al realizar un análisis combinado de los datos, la asociación entre menarquia y menopausia parece tener un efecto aditivo en mortalidad por todas las causas y cardiovascular. Sin embargo, para mortalidad por cáncer, y especialmente en cáncer femenino, el riesgo disminuyó de forma significativa en mujeres con menarquia y menopausia tempranas.

Los riesgos de mortalidad por todas las causas y cardiovascular asociados a una menarquia temprana parecen disminuir con una menopausia tardía, lo que podría tener importantes implicaciones clínicas a la hora de emplear TH para retrasar la edad de menopausia.

Se concluye también que el uso de el número de años reproductivos como marcador de riesgo es un claro error, ya que teniendo en cuenta los resultados de este estudio, mujeres con el mismo número total de años reproductivos pueden tener riesgos muy diferentes dependiendo de cuándo fueron su menarquia y su menopausia. Por ello los autores sugieren que es importante considerar ambas edades (menarquia y menopausia) y no evaluarlas de forma independiente a la hora de calcular el riesgo de mortalidad.

 

  1. Menopause: The Journal of The North American Menopause Society. Vol. 26, No. 12

 

Lifetime estrogen exposure and cognition in late life: the Cache County Study (Matyi JM, Rattinger GB, Pharm D et al. Menopause 26(12):1366-1374).

 

Los estrógenos tienen un papel importante en la función cognitiva. Los niveles de los mismos varían a lo largo de la vida de la mujer en función de su historia reproductiva; de hecho existen numerosos estudios que sugieren que la duración de la vida reproductiva puede influir en la salud cognitiva y en el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.

Los estudios randomizados disponibles (WHI, KEEPS) no han encontrado diferencias en cognición respecto al uso o no de tratamiento hormonal (TH), lo que discrepa con las conclusiones obtenidas en numerosos estudios observaciones; de dicha discrepancia nace la hipótesis de que existe un periodo ventana en el cual el inicio de TH puede mejorar el pronóstico cognitivo.

En este estudio se comparó la exposición acumulativa a estrógenos durante la vida con el deterioro cognitivo en una muestra final de 2114 mujeres en Cache County (Utah, USA). La exposición total a estrógenos se calculó en base a exposición endógena (tiempo entre menarquia y menopausia, número de embarazos y tiempo de lactancia) y exógena (uso de TH).

En cuanto a la relación entre exposición endógena de estrógenos y cognición, se observó una mejor puntuación en MiniMental Test (3MS) por cada año de exposición.

El uso de TH se relacionó también de forma significativa con los resultados en 3MS aunque esta relación se vio modificada por la edad: en mujeres mayores de 75 años una mayor duración de tratamiento se asoció a mejor puntuación de 3MS, mientras que en mujeres entre 65 y 74 años se observó el patrón contrario. El tipo de TH (estrógenos con o sin oposición) no modificó el resultado. Sí se asocia de modo significativo a la puntuación en 3MS el momento de inicio de TH: obtuvieron mejores puntuaciones aquellas que iniciaron el tratamiento dentro de los primeros 5 años desde la menopausia que las que lo hicieron más de 6 años después del inicio de la misma.

En definitiva, la mayor duración de exposición endógena a estrógenos se asoció con un mejor estado cognitivo. Al estudiar si estos beneficios aparecían también con el TH, los resultados variaron en función de la edad: mujeres de más de 75 años parecen beneficiarse de una mayor duración del TH en comparación con las mujeres más jóvenes, También se observó mayor beneficio cuando el TH se inició en los primeros 5 años tras la menopausia (lo que resulta consistente con la ventana crítica de inicio de TH); en este estudio se observó que incluso el inicio más tardío presenta beneficios comparado con mujeres que nunca utilizaron TH. Otros factores que pueden modificar el efecto del TH son: dosis, preparación con o sin progesterona y genotipo APOE.

Hay que tener en cuenta que pueden existir factores confusores, ya que en la muestra analizada las mujeres con TH tenían mejores puntuaciones de 3MS al inicio del estudio, eran más jóvenes y tenían mayor nivel educativo y un estilo de vida más activo.

Start typing and press Enter to search

X